viernes, abril 09, 2010
domingo, abril 04, 2010
Recordando almas
¿Alguna vez os pasa que os quedáis pensando en gente y, cuando os queréis dar cuenta, estáis rodeados de personas que queréis (a pesar de que no estén), aunque sólo sea en el recuerdo?
Recordar a los que partieron es a veces triste. Notas esa sensación en los ojos, como de que estás a punto de abrir el grifo, pero no acabas de hacerlo. Sin embargo, son más veces las que el recuerdo es grato. ¡Tantos momentos...! ¡Tantas aventuras...! ¡Tanto cariño...!
Pienso en Santi y me acuerdo de Montaña, su madre, que le siguió el año pasado. Luego viene a mi mente Jorge, que vivió y murió en medio de sus aventuras apasionantes. Me acuerdo de Mar y me pregunto qué tal estarán su marido y sus hijos. El tío Alfonso, que adoraba la vida, luchó hasta el final contra la muerte, porque él no quería morirse. El tío Sabino, que dejó un agujero en tantos corazones... María... En mi mente siempre será esa niña pequeña con la que jugaba. ¿Y qué me decís de mi Aitite? Ése sí que era un hombre sencillo y luchador, con sus paseos, su huerta, su trabajo, superando una hemiplejia y sacando nada menos que 7 hijos adelante. Y ahora me viene a la mente Don Francisco, al que quieren hacer santo.
¡Cuánta gente buena, Señor, que ya está Contigo! Ojalá, algún día, nosotros también.
martes, marzo 16, 2010
Homenaje a Delibes
viernes, marzo 12, 2010
Vamos a contar verdades, tralará...
Sin embargo, parece que a los politicos eso no les va. Ellos aprueban medidas absurdas, discuten, negocian con unos representantes sindicales que sólo se representan a sí mismos... y eso es todo lo que piensan hacer. Si las arcas públicas están llenas de telarañas, no pasa nada. Total, como dijo Carmen Clavo (minsitra, nada menos), "el dinero público no es de nadie". Y, como no es de nadie, pues subimos los impuestos, quitamos la ayuda de los 400 € (que sólo duró un ejercicio fiscal), subimos el IVA, y tan fescos. Total, los españoles no necesitan ahorrar para su jubilación (eso sí, a los 67 años), porque, con el invierno demográfico y la "inversión" que han hecho en deuda pública española (que cada día amenaza con ser menos fiable aún), las pensiones deben estar garantizadísimas.miércoles, marzo 10, 2010
Hablar con propiedad... sobre el aborto
Sin embargo, la construcción de este planteamiento es equivocado, puesto que se habla de la elección sobre el propio cuerpo, la elección sobre la salud reproductiva de las mujeres... Sin embargo, cuando hablamos de aborto, estamos tomando decisiones sobre el cuerpo de otro, que no es la madre; sobre la salud (vida o muerte) de otro, que no es la madre; y tratando la reproducción como algo exclusivo de la mujer, cuando compete también al hombre (padre de la criatura) y al hijo en estado de gestación.viernes, marzo 05, 2010
Firmar con sangre inocente
Reabriendo la puerta
miércoles, octubre 01, 2008
¿Te gustan las croquetas?
El post habla sobre el polémico anuncio (que por cierto no hemos podido ver) en el que un hombre está hablando con su psicóloga y ésta le dice que abandone a su mujer. Él, para defender su postura de seguir con ella, alega que hace unas croquetas de aupa. Para colmo, el anuncio era de Letras del Tesoro, así que ni siquiera el gobierno tiene control sobre su propia publicidad, que ya es para nota. Además, y por si esto no fuera suficiente, han decidido que van a penalizar a todas las empresas de publicidad que reproduzcan estereotipos masculinos y femeninos.

Lo que no me ha quedado claro es si se pueden reproducir en caso de que el rol lo realice el otro sexo. Por ejemplo, habrá que penalizar a una mujer que salga limpiando su casa, porque eso es un estereotipo sexista; sin embargo, ¿podrémos ver a un hombre limpiando la casa? ¿Veremos a un hombre dando de mamar a un bebé? ¿Pondrán a una mujer haciendo una competición de a ver quién mea más lejos?
Recuerdo un anuncio que en su día me encantó en el que salía un hombre siguiendo un rastro de prendas femeninas bastante insinuante y, cuando llegaba al final, era una treta de su pareja para que pusiera la lavadora. Supongo que ése ahora sería catalogado de sexista también. Es un extereotipo que los hombres sean unos dejados en las labores del hogar.
Creo que estamos alcanzando niveles de absurdo sin precedentes. Cualquier día prohibirán el maquillaje, los tacones, las corbatas, los gemelos... Porque son parte del estereotipo de masculino y femenino. La otra opción es que empecemos a ver hombres con falda en televisión, al estilo escocés. Igual estaría gracioso, pero me parece excesivo.
En última instancia, creo que el gobierno sigue haciendo el ridículo con sus ministerios absurdos, por los que todos pagamos. Por supuesto, tienen que dar la nota para que nos acordemos de la buena idea que ha sido crearlos y veamos lo bien invertido que está el dinero de los españoles, mientras siguen incumpliendo sus promesas de ayudas a las personas con dependencia (para ejemplo un botón) y recortando las partidas presupuestarias de sanidad y educación.
Si quieren igualdad, más puestos de trabajo para todos, más pisos de protección oficial, más plazas públicas en guarderías y colegios, más becas para las personas que tienen que abandonar la educación por falta de medios, más medidas razonables y menos dinero tirado en estupideces.
(Por cierto, tienen gracia que vayamos a pagar por segunda vez un anuncio -porque tendrán que hacer otro- para publicitar la deuda pública).
lunes, julio 21, 2008
Amigos para siempre...

Hace siglos que no escribo y, dado que ya tengo internet en casa, creo que es el momento de retomar mi blog. Últimamente se había convertido en una memoria de viajes y creo que merece ser algo más que eso.
Hoy os quiero hablar de mis amigos. No voy a dar nombres, ni nada por el estilo, pero son las personas que están ahí siempre que las necesito y se merecen este reconocimiento.
Empecemos por los orígenes, donde encontramos a los llamados "amigos de la infancia". De éstos, conservo alguno, aunque la mayoría han pasado a ser personas casi desconocidas que, cuando me encuentro por la calle (cosa que pasa de eón en eón) tardan un ratillo en ponerme al día de qué han hecho durante los últimos años y, como han sido tantas cosas, llega un momento en que ya no sabes de qué hablar. Sin embargo, ahí están también los que siguen cerca y aquellos con los que, aunque haga tiempo que no veo, siempre me siento cómoda y parece todo el tiempo del mundo se nos queda pequeño para recordar lo antiguo, ponernos al día y compartir la actualidad.
"Después llegaron las citas, los bares, los cines..." ("Una partida de risk", Tontxu) La adolescencia, vaya. Y ahí todo se complicó. Los amigos se mezclaron con los desconocidos, hicimos grupos, los rompimos y los volvimos a crear. Y ahí seguían los amigos de siempre dando guerra. De esta época conservo recuerdos y amigos inolvidables, incluido el primer chico con el que salí y que hoy sigue siendo amigo mío, aunque nos vemos poco. Son personas que aún te encuentras por la calle de cuando en cuando y, aunque con algunos te sientas distante, parece que siempre hay noticias sobre el resto de la gente con la que compartimos algunos de los años más divertidos de nuestras vidas. Y, bueno, si no, siempre quedan los miles de anécdotas sobre unos y otros, sobre profesores, compañeros, chicos/as que nos gustaron, parejas de aquel entonces...
Con el instituto, entró en mi vida mi parroquia, que no me ha abandonado hasta hoy, igual que no lo han hecho las personas que, a través de los años, fueron dejando de ser compañeros para convertirse en amigos y, en muchos casos, en hermanos. Ahí sí que da igual el tiempo o lo que haya pasado, compartimos cosas tan intensas que nadie puede poner en duda el amor que nos tuvimos y, claro, "tú ama que algo queda".

Luego están los amigos de la universidad, más los que llevamos acumulados de antes. Sólo un grupo selecto de compañeros de la carrera puede hacerse hueco en el corazón de cada uno. Éramos muchos, aunque bien avenidos, pero cada uno luchaba sus guerras y no siempre existía esa identificación de grupo que podíamos encontrar en el instituto. Los amigos que hice tienen un lugar muy especial en mi corazón y sigo sintiendo interés por la vida de aquellos compañeros que, apreciándolos, no puedo considerar amigos. Fueron años felices de mucho trabajo y diversión.
Fue una época aperturista y llegaron a mi vida muchas personas desde distintos frentes. Algunos fueron parte de esa red de contactos que uno hace mezclando compañeros de facultad de algunos amigos. Salían grupos heterogéneos y vairopintos llenos de riqueza. También estaban las peregrinaciones, en las que recorrí miles de kilómetros y donde conocí a algunas de las personas que más han impactado y cambiado mi vida. Finalmente, está internet. Sí, sí, lo reconozco, he hecho amigos en internet. Algunos cercanos, otros lejanos, pero también importantes.
Como voluntaria, también hice mis amistades y, gracias a Dios, aún queda alguno por ahí con el que sigo teniendo trato, especialmente a través de la red de redes. Eran personas estupendas y siguen siéndolo.
Tras el salto a la vida laboral, pasaron muchas cosas. Yo estaba acostumbrada a rodearme de amigos y personas importanes (y, si no, ya estaban en fase de convertirse en parte de ese grupo) y casi me la pego contra la primera pared. Fue extraño pasar de colaborar con gente que lucha por lo mismo que tú a luchar con gente que quiere cumplir con su parte y poco más. Supongo que eso fue lo que me hizo decidirme por el sitio en el que trabajo: Encontré la gente con la que quería trabajar y un proyecto que me ilusionaba y me lancé. A veces ha sido duro, pero estoy contenta de los resultados. Hay quien empezó como compañero y hoy es amigo; y quien sólo se ha quedado en compañero, pero sin que eso signifique que no sea importante para mí. Aún no he encontrado a nadie que me haya dado la espalda cuando le he necesitado y es algo que merece la pena ser agradecido.
Hice mención de mi primer chico, pero creo que también merecen reconocimiento los que vinieron después y a los que, como buenos amigos que son, sigo queriendo con locura y con los que sigo teniendo una relación maravillosa y que estimo como una de las piedras anguales de mi vida. Sin ellos, que son las personas con las que con más intensidad he compartido momentos puntuales de mi vida (algunos de ellos tan importantes que me cambiaron para siempre), me faltaría algo esencial e irremplazable.
Por supuesto, mi actual novio es el amigo con el que estoy haciendo la apuesta más fuerte en este momento, tanto en tiempo, como en esfuerzos. Espero que nos lleve a algo grande (formar una familia), pero, aunque sólo quedemos como amigos, ¡qué amistad tan maravillosa estamos compartiendo!
Finalmente, debo recordar a aquellos amigos que ya no están con nosotros. Sé que no me han dejado y sigo hablando con ellos de vez en cuando en mis oraciones y, a su manera, siempre me responden. María, Jorge y Santi siempre estarán en mi corazón. Especialmente éste último, que fue mi guía y acompañante de camino durante años y con quien rezo con frecuencia, porque era (y es) un Santo.GRACIAS A TODOS.
jueves, enero 31, 2008
¿Norte vs Sur?
Acabo de leer una entrevista a un inmigrante que pronto será repatriado a su país y, tras hacerlo, me he quedado con la sensación de que somos muy egoístas al no dar salida a esas personas de sus situaciones de pobreza. En este caso, además, su padre y hermanos habían muerto, dos de ellos asesinados, y no sabía nada de su madre desde que emprendió su viaje a la "tierra prometida".
El problema es que no llegó a tierra, ni se cumplieron las promesas. La mafia prometió llevarle legalmente a Gran Bretaña, pero le embarcaron hacia Italia y, por supuesto, sin papeles. Al final, su destino es volver a una tierra en la que nada le queda, pues incluso sus casa y sus animales tuvo que vender para pagar el primer plazo del viaje. Tiene miedo, porque a donde va ya sólo le esperan el olvido y la muerte. No tiene familia, ni hogar, ni esperanza... Lo ha perdido todo. Sin embargo, no se arrepiente de haberlo intentado. "Nuestro único crimen es querer un lugar seguro donde vivir."
¿No es justo lo que pide? Y, sin embargo... ¿Podemos permitirnos abrir nuestras fronteras y dejar que venga quien quiera?
Creo que la respuesta es "no". Si dejáramos que viniera quien quisiera, pronto tendríamos unos niveles de paro y marginación aún más grandes que los que tenemos y, en realidad, estamos en el principio de una depresión económica que nos va a afectar a todos. Puede sonar egoísta, pero creo que no tiene sentido dejar entrar la más pobreza de la que nosotros solo generamos y, sin embargo, esas personas merecen algo mejor.
El problema de la inmigración es complejo, porque hay zonas ricas donde se vive con comodidades y, ¿no te irías tú a pedir al metro de una gran ciudad de otro país si con eso pudieras mantener mejor a tu familia que con tres sueldos ganados con mucho esfuerzo en tu lugar de origen? ¿No es legítimo desear algo mejor?
Como el problema es complejo, también lo es la solución. El tema de las cuotas de inmigración y todo eso está muy bien, pero la mejor forma de contener los flujos migratorios ilegales es conseguir que no salgan de su país. Y no, no me refiero a que hundamos sus embarcaciones cuando entren en nuestras aguas nacionales, ni a que quememos todas las barquichuelas de África. La solución es que esas personas no sientan esa necesidad de salir de sus casas, porque allí puedan tener una vida digna que les ayude a tirar para delante y a no tener esas carencias.
Los inmigrantes nunca son lo más pobre de su tierra, sino, generalmente, personas con niveles económicos un poco aceptables. Ese muchacho era dueño de casa y animales en un país en el que mucha gente no tiene absolutamente nada. Y, si eso es riqueza, si es una riqueza de la que uno huiría de buena gana, imaginad cómo debe ser la pobreza.
Está muy bien eso de que en Navidad todos colaboremos con miles de causas y nos preocupemos por los juguetes para los niños del tercer mundo, pero nuestro compromiso debe ser mayor y todos tenemos que esforzarnos para que a esos niños no les falten razones para quedarse en sus casas el día de mañana.
Un mundo mejor para ellos. Un mundo mejor para todos.
Dedicado a los que se esfuerzan por hacer un mondo mejor para todos.
martes, diciembre 25, 2007
¡Feliz Navidad!
En primer lugar, desearos a todos una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.
He conocido gente que ya ni siquiera celebra la Navidad, también algunos que consideran que debería olvidarse toda conexión religiosa de la misma, para no herir los sentimientos religiosos (o más bien no religiosos) de aquellos que no se sienten vinculados al misterio del nacimiento de Jesús.
Es cierto que no se sabe si Jesús nació el 25 de diciembre o el 4 de mayo (por poner un ejemplo), pero se eligieron estas fechas para celebrarlo porque coincidían con el solsticio de invierno. De ese modo, el nacimiento de Jesucristo se identifica con el cambio de la oscuridad a la Luz. Se marca el inicio del tiempo en que los días son cada vez más largos, en que las tinieblas se repliegan para dar más espacio a la Luz. Por eso, en el Evangelio que se proclama hoy en la misa del día (Jn 1, 1-18), podemos leer: "En la Palabra (el Hijo, Jesús) había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. [...] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre."
Palabra, Luz y Vida son los tres nombres más repetidos en la lectura de hoy para desingnar a Jesús.
Navidad se refiere a la Natividad, es decir, al nacimiento de Jesús. Supongo que por eso hay tanta gente que ahora se dedica sólo a "felicitar las fiestas", que es mucho más neutral.
Sin embargo, lo siento. Aunque Cocacola nos venda a Papá Noel como un gordinflón vestido de rojo, la tradición viene de San Nicolás, en unos países, y del propio Niño Jesús, en otros, encargados ambos de dejar regalos a los niños que se portan bien durante el resto del año. Así mismo, en España, la tradición nos lleva a celebrar a los Reyes Magos el día de la Epifanía del Señor, es decir, rememorar a los Magos venidos de Oriente a adorar al Rey que había nacido. Es cierto que lo de que fueran reyes es parte de nuestra tradición, porque la biblia no lo menciona para nada, pero, en última instancia, lo relevante es que todas estas fiestas tienen un profundo sentido cristiano.
Yo comprendo que hay personas que no pertenecen a esta religión y lo respeto. Pero, del mismo modo que la Semana Santa es parte de una celebración religiosa, también lo es la Navidad. De hecho, son las dos Pascuas (pasos del Señor) que celebramos los cristianos. No es de extrañar que, en un país con profundas raices cristianas, festejemos estos días como lo hacemos.
Cada uno celebrará (o no) estos días como considere oportuno, pero es ridículo intentar ocultar que el motivo por el que hablamos de buenos propósitos, paz y amor tiene sentido por el mensaje original de esta fiesta que es la Natividad del Hijo de Dios.
Espero, en cualquier caso, que, creáis o no, lo celebréis o no, queráis o no... Paséis unos días felices y marcados por la Luz, la Vida y el Amor.
jueves, septiembre 13, 2007
Abusos y maltratos
Para mis 3 viajes, he volado con 4 compañías: Turkish Airlines, TAP Portugal, British Airwaysy Qantas.
Viaje 1: Madrid-Estambul, Estambul-Trabzon (Turkish).
El viaje a con la compañía turca fue el menos complicado. Aún no entiendo el motivo por el que una compañera y yo pudimos facturar hasta destino, mientras otros dos compañeros tuvieron que facturar hasta Estambul y volver a faturar hasta Trabzon allí. Sé que alegaron que Trabzon no tenía terminar internacional, pero, en ese caso, lo lógico hubiera sido que todos recibiéramos el mismo trato.
Es la segunda vez que vuelo a Turquía con esta compañía y debo decir que no he tenido mayores complicaciones. La atención es buena y los aviones están cuidados.
La mayor pega podrían ser los aeropuertos, que tienen una zona comercial muy deficitaria y, concretamente en Trabzon, la mitada de la terminal es una carpa a la que a veces llegan tus maletas y a veces no (las mías llegaron al edificio de la terminal, propiamente dicho, a pesar de que el resto de personas de mi vuelo las recogieron en la carpa, pero nada grave).
Viaje 2: Madrid-Lisboa, Lisboa-Río de Janeiro (TAP Portugal).
Éste fue, sin duda, el peor viaje de todos. Tanto la ida como la vuelta fueron problemáticas y nunca me he sentido tan maltratada por el personal de una compañía aérea.
Salimos de Madrid en hora y sin problemas, pero, al sentarnos en el segundo avión, experimentamos cómo el tiempo pasaba sin que aquello se moviera ni nos dieran más explicaciones. Nos dijeros que había un problema técnico y que tendríamos que esperar un poco para despegar. Después de 4 horas en un avión que no se había movido un centímetro, decidieron que iban a darnos de comer antes de hacernos bajar del aparato. Preguntamos a las azafatas qué decía la normativa sobre tener a todo el pasaje 5 horas en un avión que no despega y la respuesta fue que no lo sabían.
Al bajar, fuimos a poner una queja a la compañía y, mientras tanto, se repartieron los bonos de comida y las tarjetas telefónicas a las que teníamos derecho entre el pasaje, no encontrándonos nosotros allí. Cuando fuimos a reclamar ambas cosas, nos dijeron que comida sí, pero que no tenían tarjetas. Yo exigí la mía, puesto que tenía derecho a ella según la legislación europea y me dijeron que esperara.
5 horas después de haber bajado del avión, comenzó el embarque y aún no tenía tarjeta de teléfono, por lo que me pidieron que siguiera esperando. Esperé y esperé hasta convertirme en uno de los últimos pasajeros en subir, para encontrarme con la ingrata sorpresa de que el avión era más pequeño que el anterior y que habían pedido a la gente que se sentara donde pudiera, por lo que comprenderéis que me quedé con uno de los peores asientos.
Una de las pegas fue que no podía echar atrás mi asiento, dado que tenía un chaval bastante alto detrás. Por tanto, pedía al personal que si podía sertarme en algún otro aisento para echar una cabezada. Debo decir que uno de ellos se portó muy bien y me dijo que fuera a la parte delantera y preguntara qué se podía hacer. La respuesta que encontré fue, literalmente, que si quería volar cómoda que hubiera comprado un billete de primera clase. Ante demejante respuesta, emitida de muy malas maneras, por cierto, contesté que yo tenía un asiento de pasillo en mi billete y que, si se quería poder así, me diera el asiento que me correspondía y por el que había pagado, no el peor del avión cuando, además, había sido culpa de sus compañeros que entrata la última del pasaje. Gritando contestó que nadie tenía la culpa de que el avión no hubiera podido despegar y que los que volamos en tercera no teníamos derecho a nada, así que ya podía ir callándome. Después de contestarle que la culpa era de alguien, de su compañía que no había sido capaz de cumplir con sus compromisos y que, además, la legislación europea me amparaba, volví a mi sitio, sin poder dormir y con una mala leche de aupa el Erandio.
La vuelta, sin embargo, sólo fue un poco mejor porque peor no podía ser. Salimos con retraso, 4 horitas de nada en el aeropuerto de Río de Janeiro, que ni siquiera tiene una cafetería digna de tal nombre. Al menos en Trabzon tenías dónde sentarte a tomar un café, un helado o un sandwich.
Además, el retraso suponía perder la conexión y, a pesar de los intentos del chico del mostrador de embarque por buscarnos conexión, nos tiramos una hora tranquilamente en un proceso poco fructífero, puesto que nos dieron una conexión que no era la más óptima. De todas formas, ese avión también salió retrasado casi una hora, así que volvimos a acumular un retraso más que respetable.
Viaje 3: Madrid-Londres (British Airways), Londres-Bangkok (Qantas).
De la ida no tengo queja alguna. Todo estuvo claro, conectó bien y las maletas llegaron a destino sin complicaciones.
El regreso, sin embargo, no fue tan halagüeño. Llegamos al aeropuerto y, ya en el embarque, nos informaron de que salíamos con 4 horas de retraso. Además, fueron incapaces de darme un asiento en pasillo (creo que porque a la asistente no le dio la gana), ni de sentarme con el compañero con el que viajaba.
Al menos, la nueva terminal internacional de Bangkok está muy bien pensada y tiene todo tipo de tiendas y cafeterías. Además, Qantas nos dio un vale de comida que valía para dos de los restaurantes y que, en lugar de limitar lo que podíamos comer, ponía un límite de precio a partir del cual teníamos que pagar nosotros.
En Londres, tuvimos que pasar los estrictos controles a los que te someten una y otra vez, para descubrir que teníamos un nuevo retraso por delante. Retraso que aún se agravería más una vez montados en el avión. Al final, otro porrón de horas tarde con un simple: Disculpen las molestias.
Conclusión:
Nadie te maltrata más y de un modo más indemne que las empresas aeronáuticas. Pueden salir con retraso, hablarte mal, darte los asientos que les dé la gana... Y no responden ante nadie. Pasas horas y horas entre aeropuertos y aviones y nadie responder por los perjuicios que te producen. Además, la legislación sólo te ampara si decides no volar, indemnizándote sólo por el valor del billete y no por el tiempo perdido y el dinero que ha podido suponer.
Me parece vergonzoso que una empresa pueda dar un servicio mucho peor que el que uno ha contratado y que no tengas modo alguno de defenderte de ellos. Es indignante.
En base a todo lo expuesto, me atrevo recomendaros volar con Turkish, British o Qantas que, aunque tienen sus cosas, no te tratan tan mal como otras. Sin embargo, os desaconsejo encarecidamente a TAP Portugal, la empresa aeronáutica que peor me ha tratado en toda mi vida (y mira que Iberia se esmeró hace un par de años con un retraso que me supuso llegar 24 horas tarde a destino).
Dedicado a las pobres almas que vuelan con frecuencia.
miércoles, agosto 29, 2007
Thailand
El viaje de ida fue bien, cosa que no puedo decir del de vuelta, puesto que los retrasos volvieron a estar a la orden del día (es mi sino). El caso es que llegamos a la nueva terminal internacional de Bangkok (yo había estado en la antigua y no os podéis imaginar lo que ha mejorado aquello) y entre el control de pasaportes y los atascos para entrar en la ciudad, tardamos media vida en llegar al hotel, situado en las afueras de la ciudad.
Por supuesto, no puedo dejar de comentar que habían drenado los canales, lo que nuestras pituitarias agadecieron inmensamente, puesto que hablamos de la ciudad más pestilente que yo jamás haya pisado y, en este viaje, podíamos respirar perfectamente desde el primer momento. Es cierto que, a pesar de todo, es una ciudad de fuertes olores, ya que hay muchísimos puestos de comida ambulante que se caracterizan por el uso de muchas especias. En cualquier caso, mejor a comida que a agua podrida.
Sólo vi el Palacio Real y algunos templos desde fuera, todos ellos con esa arquitectura y esos techos que tanto les caracterizan. Es un estilo recargado, pero también muy armónico. La verdad es que me gusta.
En el único lugar sagrado en el que estuve, fue la catedral católica de Bangkok. Es realmente bonita, de estilo colonial, y, dado que tampoco hay mucho que "ver" en la ciudad, resulta una parada curiosa.
Lo que más visité fueron los mercados, mundialmente conocidos por sus falsificaciones. De todos ellos, el que más me gustó fue Chatuchak (o Weekend Market). Se trata del mercado más grande del mundo, con unos 9000 puestos en los que se puede encontrar todo lo que a uno se le pueda ocurrir. La verdad es que llegamos de chiripa, dado que íbamos a un centro comercial llamado Siam, pero el taxista dijo que había mucho atasco y que no nos llevaba, dejándonos tiradas en la estación de metro más cercana a este mercado. Después fuimos a Siam en tuk-tuk (en el que tuvimos un accidente con un coche y todo), pero no valía nada al lado de nuestro casual descubrimiento (no era más que un Corte Inglés en Tailandia).
Sin embargo, lo mejor que hay en Tailandia es la gente. Son extremadamente amables. Tanto es así, que si tratas con ellos y, por lo que sea, eres un poco brusco en algo que dices o haces, se inhiben, haciéndote sentir bastante culpable.
De todos ellos, me quedo con June, nuestra conductora. Nos llevaba a trabajar en su BMW azul todos los días. Era muy maja y amable y tengo que agradecerle su paciencia y atenciones.
Por otro lado, debo decir que me ponían malísima los pederastas europeos que iban paseando a niñas y niños por la calle hacia lo que, evidentemente, era un "inadecuado desenlace". Me revolvían las tripas los muy h... de p... Ojalá la legislación tailandesa cuiadara un poco más esas cosas. Es cierto que es destino de mucho turismo sexual, pero creo que pueden aspirar a algo mucho mejor que eso, teniendo en cuenta su riqueza natural y cultural.
Dedicado a June y todos los tailandeses que hemos tratado.
sábado, agosto 11, 2007
"Me Río de Janeiro"
Llegué con pocas ganas, porque Turquía fue muy duro, y me costó aclimatarme al invierno brasileño, puesto que ya llegaba yo con un buena trancazo.
No tuvimos mucho tiempo libre, así que tuvimos que aprovecharlo.
Me llamó mucho la atención descubrir que el Cristo Redentor "de Corcovado" era una escultura art deco, la más grande del mundo, y que se había construido con la intención de atraer turistas. Por otro lado, subir al Pan de Azúcar también fue toda una experiencia. Las vistas son absolutamente espectaculares.
Y todo esto me lleva a preguntarme por qué el hombre busca la belleza. No es práctico invertir recursos en hacer cosas bonitas. El arte no es racional. Sin embargo, tampoco es algo que nos venga del instinto. Entonces, ¿qué parte del ser humano le llama a expresarse de forma estética?
Si nos remontamos hacia atrás en el tiempo, encontramos los primeros restos de arte asociados a manifestaciones religiosas, tales como figuras de animales venerados, estatuillas de mujeres embarazadas o alhajas con funciones rituales o mágicas. Al chocar la belleza del mundo con la razón del hombre, éste se dio cuenta de que había algo en ella que no podía explicar, pero que le atraía profundamente y, a través de esa misma belleza, fue capaz de transmitir lo que su espíritu le sugería.
Haber descubierto la belleza, esa cosa tan subjetiva y, a la vez, tan estandarizada, es quizá lo que más nos aleja de los animales. Disfrutar de una puesta de sol con el mar de fondo, de un cuadro, de una estatua, del color del bosque en otoño, del sonido de las olas, de una obra de Haëndel...
Río es una cuidad que a mí no me presta especialmente, pero he de reconocer que hay un hermosura en su naturaleza, en sus montañas, sus bosques y sus costas que merece la pena conocer.
Dedicado a Ana, Ruth y Alfonso, mis compañeros de deporte.
viernes, junio 29, 2007
Turquía "eguein"
Pues aquí estoy de nuevo, en un evento deportivo fuera de nuestras fronteras. En este caso, los Juegos del Mar Negro. Se trata de un campeonato de juveniles de varios deportes. En concreto, estoy de responsable de resultados de natación, aunque aún están haciendo obras en la piscina (y esto empieza el martes...).
La ciudad anfitriona es Trabzon, situada al noreste de Turquía, en la costa del Mar Negro. Llegamos ayer a las tantas, así que esta mañana nos hemos permitido dar un paseillo exploratorio. Los edificios están poco cuidados y parece que la gente se toma la vida con calma. El hotel está en una zona muy comercial, así que hemos visto un montón de tiendas y hemos estado en un mercado de frutas. Es muy agradable, porque no está muy orientada al turismo, por lo que las tiendas y restaurantes están orientados a los autóctonos. En Izmir (Esmisna en español), se notaba que muchas cosas eran para guiris (que en turco significa "salida"), pero aquí es diferente y tenemos la oportunidad de ver cómo viven los turcos "de puertas adentro".
Se muestran tranquilones. De hecho, parte de la piscina esta en obras y la pista de atletismo la montaron ayer. Creo que ahora estaban poniendo las gradas, pero se lo toman con calma. Aún no podemos montar y yo no tengo ni ordenadores, pero aquí todos tranquilos. Creo que van a ser unos juegos muy flojos, aunque no parece que a esta gente le importe.
Se trata de una nueva experiencia que pienso aprovechar. A ver qué tal se da. Ya os contaré.
Gracias por seguir ahí.
Dedicado a aquellos que no se alteran por nada.
miércoles, febrero 07, 2007
Del aburrimiento al hastío...
Esto me hace reflexionar y preguntarme qué hago para no aburrirme otros días. La conclusión es sencilla: No tener tiempo para ello. Entre el trabajo, los amigos, el taekwondo (sí, señores, he vuelto...), la familia... No suelo tener mucho tiempo libre y, si lo tengo, hay algún libro o tebeo pululando por ahí a la espera de ser devorado (que leo aunque no tenga tiempo, quitándome horas de sueño).
Hoy, sin embargo, tenía tanto libro como tebeos, pero no me apetecía ninguna de las dos cosas. De hecho, he ido a mi tienda friki habitual y no he encontrado nada que realmente me llamara. Es cierto que algunos tebeos y libros han captado mi atención, pero no lo suficiente como para comprar algo.
Al final, he acabado alquilando un par de películas: Separados (Peyton Reed, 2006) y La cena de los idiotas (Francis Veber, 1997), de las que sólo he visto la primera (la otra la reservo para mañana).
Descubro, con cierto asombro, que la inactividad me mata. No es que sea novedoso, es que hace tiempo que no estaba inactiva a este nivel. Llevo con el índice de actividad bajo desde que volví de vacaciones (entre otras razones, porque he estado con el peor catarro que recuerdo en muchos años) y ya empiezo a resentirme.
Además, me doy cuenta de que no soy la única. Mi hermana, que es una estudiante... Es La Estudiante, ha terminado exámenes y también está que se sube por las paredes porque, a pesar del trabajo, su nivel de actividad se ha reducido mucho esta semana.

Expresarse, dar forma al pensamiento, hallar significado a mis experiencias... ¿O de verdad creéis que escribo porque me aburro?
De esto deduzco que el problema es que estamos acostumbradas a vivir a tanta velocidad que cuando vamos a un ritmo más razonable, sentimos que vamos a paso de tortuga, que el paisaje cambia demasiado despacio y que no vamos a llegar nunca a un destino que desconocemos, pues hemos olvidado a dónde íbamos.
Vivimos muy rápido, quizá demasiado. Llega un punto en que no sé si nos damos suficiente tiempo para disfrutar de los momentos, de las cosas que están pasando aquí y ahora. Yo soy feliz, me siento feliz; pero quizá nos disfruto ni comparto mi felicidad todo lo que podría, todo lo que debería.
Medito sobre ello y no encuentro razones para pensar así, para creer que desaprovecho mi felicidad. Sin embargo, creo que es un buen momento para saborear esta entrada en el blog y compartir con vosotros mi conclusión final: Si me aburro, es porque no sé disfrutar de todos los ritmos de la vida, y ésa es una riqueza que me estoy perdiendo. Por tanto, la próxima vez descartaré el aburrimiento y disfrutaré de ese rato de silencio y paz en medio de la vida, que no es una pérdida de tiempo, sino un auténtico regalo.
Dedicado al que me aguanta en el messenger. Dios le dé paciencia...
viernes, febrero 02, 2007
Vacaciones internacionales
Volviendo al tema, he tenido dos semanas de vacaciones y, como me apetecía hacer algo especial con los días que tenía, pensé que nada mejor que ir a visitar a un buen amigo que está viviendo en Copenhage (sobre todo porque le dije que iría a verle y yo siempre cumplo con mi palabra); y luego a Taizé que, si bien no me apetecía mucho, tenía la sensación de que debía ir.
Todos los planes los hice un poco a salto de mata, pues mi jefe me avisó sólo con un par de días de antelación de que tenía que coger las vacaciones que me quedaban. Con semejante antelación, no es fácil preparar nada y, por supuesto, encontrar billetes de avión a buen precio es ciencia-ficción (menos mal que el género me gusta, que si no...).
Creo que no se puede decir que fuera una gran visita a Copenhage, sobre todo porque pude ver muy pocas cosas. En realidad, tampoco me importó mucho, porque iba principalmente a ver a mi amigo, así que todo lo demás eran extras. Conseguimos ver la famosa Sirenita de Copenhage y, como me habían adelantado, no era nada del otro jueves. En fin, estas cosas suelen decepcionar y, como me lo esperaba, tampoco sentí ninguna decepción. Supongo que la ciudad debe ser preciosa cuando hace buen tiempo, pero, como estamos hablando de Dinamarca, parece improbable que eso pase con frecuencia, y menos fuera del verano. De todas formas, reconozco que me gusto. Tiene mucho encanto.
He aquí la prueba de que estuve en Copenhage.
Lo pasé genial y conocí a algunas de las compañeras de mi amigo, que resultaron ser unas chicas muy majas.
Me llamó mucho la atención lo desprendidos que son los daneses con sus hijos. Supongo que será una cuestión educacional, pero llevan aquello de la crianza en madriguera a rajatabla. Vamos, que no vi una sóla madre con un bebé en brazos y, por lo visto, ni siquiera es raro que los dejen en el cochecito, en la calle mientras se toma una caña. ¡En Dinamarca, con el frío que hace...! Increíble.
Son muy europeos, así que su plan de fiesta consiste en emborracharse. No bailan, ni hacen nada más, sólo beben hasta la saciedad y, bueno, supongo que lo que venga después dependerá del pedal que lleve cada uno y de lo distraída o centrada que tenga la moral. Fuimos a una fiesta y, en fin, nunca he estado en una fiesta tan silenciosa en toda mi vida. No se oían los típicos gritos de festividad hispana y, mucho menos, tenían la música a un volumen insufrible. ¡Hasta tuvimos dudas de si la fiesta era allí cuando llegamos!
En cuanto a Taizé... Fue una pequeña aventura. Nunca había estado y lo que sabía venía de personas que casi no conocía. Lo más remarcable que llevaba en mi mente era que debía ser un sitio sucio y mugriento, por lo que me había contado una chica por teléfono.
Llegué y, para mi sorpresa, no sólo no era cutre, sino que estaba bastante bien. Las habitaciones estaban aceptablemente limpias y había mantas para soportar el frío de la noche. Además, tenían calefacción. Lo único malo era tener que ponerse el abrigo y toda la pesca para ir al baño (pues había que salir al exterior), pero nada más.
Las comidas eran algo más... menos... higiénico. Los cuencos y platos no solían estar muy limpios y tenían una capa de mugre de tiempos inmemoriables. De todas formas, como ya se habían hecho uno con el plato, tampoco es que se notara demasaido. Eso me despertó una vocación de friegaplatos, porque tengo la teoría de que sería bueno que se lavaran un poco a conciencia, aunque sólo fuera una vez al año. Una chica húngara tenía la misma impresión, así que daba gusto utilizar la parte de vajilla que ella fregaba.
Bueno, intendencia a parte, puede que algunos no sepáis lo que es Taizé.
Se trata de un pueblito chiquitín en
Básicamente, la comunidad se dedica a la oración y la confección de distintos tipos de productos para su manutención. No obstante, se ha convertido en un lugar de oración y encuentro para un gran número de cristianos de todas las confesiones (anglicanos, protestantes, católicos romanos...). De hecho, llegó un momento en que la comunidad (formada también por hombres de distintas confesiones) se dio cuenta de que no podía acoger a todos los peregrinos ella sola, por lo que pidió ayuda a otras órdenes. Varias de ellas ayudaron por algún tiempo, pero las únicas que perseveran a fecha de hoy son las Hermanas de San Andrés (como comunidad) y un grupo de Ursulinas (que van rotando).
De este modo, los peregrinos son acogidos en Taizé y acomodados según las posibilidades del lugar. La vida es muy sencilla y gira en torno a los tres momentos de oración diarios (que se sitúan en torno a las comidas), el trabajo (todo el mundo arrima el hombro para mantener el lugar en perfectas condiciones para los siguientes peregrinos) y los encuentros.
En estos últimos, los jóvenes (que oscilan entre unos 100 por semana en invierno y unos 5.000 por semana en Semana Santa y verano) se encuentran con personas de otras confesiones, que creen de un modo distinto que ellos, pero que son capaces de compartir vivencias, experiencias y enriquecerse unos a otros. Todo gira en torno a una lectura del Evangelio y, a partir de ahí, surge la oportunidad de hablar en pequeños grupos multiconfesionales y tremendamente internacionales.
En mi grupo, por ejemplo, teníamos protestantes de distintas ramas, católicos romanos, católicos no romanos (que no sabía yo que existían) y alguno más que se me está despistando. De todas formas, también conocí anglicanos y ortodoxos. Además, éramos también de distintos países. Teníamos varios belgas, pues había un nutrido grupo esa semana, así como un canadiense, un estadounidense, un polaco, una húngara, una alemana, la española (ésa soy yo)... Vamos, que éramos un grupo muy heterogéneo.
Dos coreanas afincadas en China, uno afincado en Inlgaterra, un polaco, una letona, un filipino, un indú y la menda. ¿Es o no es internacional?
De hecho, fue una pena, porque fuimos perdiendo miembros a lo largo de la semana. Primero perdimos a los que no hablaban inglés, porque no se enteraban de nada. Después, la chica alemana se sintió incómoda con algo que uno de nosotros había dicho y se fue. El norteamericano se cambió al grupo de su novia. Aunque, claro, también tuvimos fichajes por el camino, como una filipina, otra belga, otra húgara... Pero es cierto que, al final de la semana, quedábamos sólo 5. De todas formas, hablábamos cada vez con más confianza, porque cada vez nos conocíamos más, y fue muy constructivo.
Lo que más me llamó la atención es que nadie controlaba lo que hacíamos o dejábamos de hacer. Cuando llegabas, te explicaban cómo funcionaba la acogida de peregrinos y, en base a eso y a tu concienca, hacías lo que Dios te diera a entender. Eso supone que algunos se implicaban mucho y otros muy poco, pero se compensaban y, al final, la convivencia no sólo era posible, sino que era una delicia.
He aprendido mucho, pues es mucho lo que he recibido. Me alegro un montón de haber ido y doy gracias a Dios por haberme llevado. Quizá vuelva algún día.
Taizé pretende ser un puente hacia la unión y el entendimiento de todos los creyentes.
Lo siento si estos dos últimos post no han aportado mucha profundidad al blog, pero creo que, a la luz de los hechos, no quedaba otro remedio que hablar de ello. En próximas entradas, veremos cómo evoluciona esto, porque estoy muy ilusionada con haber vuelto a escribir.
Dedicado a Luis Ja, buen amigo y gran anfitrión.
martes, enero 30, 2007
Qatar is different
Yo ya había estado en septiembre y, el 15 de noviembre, volví a Qatar, a la ciudad de Doha, donde iban a celebrarse los 15th Asian Games, uno de esos eventos deportivo a imagen de los Juegos Olímpicos, pero tuneados para darles un aire más... asiático, en este caso. Por tanto, estaba allí para trabajar, como suele pasar cuando estoy fuera, y me esperaba un interesante mes por delante.
Sería muy largo, y aportaría, muy poco que os contara todo lo que ha pasado allí, así que intentaré ser breve, pero daros los datos más interesantes de este viaje.
Una de las cosas que uno tiene que comprender cuando va a Qatar es que va a ver muchos más extranjeros que catarís, puesto que se trata sólo de un 20% de la población. El resto son inmigrantes que van allí a ganar dinero para sus familias que, como decía una filipina que conocí, es lo único interesante que se puede hacer en el país.
En cualquier caso, no es fácil entrar, como tampoco lo es salir. Para ir a trabajar, tienes que tener quién te contrate y, para salir, has de tener permiso de la empresa que te contrató y no dejar ninguna deuda tras de ti, puesto que no se cortan un pelo si te han de retener en el país.
Por otra parte, los qatarís tienen mucho dinero. Gracias a los yacimientos de gas natural, el gobierno tiene unos ingresos lo tan potentes como para poder dar una asignación vitalicia a cada uno de sus ciudadanos, una vez alcanzan la mayoría de edad y se casan. Además, les ponen casa y coche. Han de trabajar un par de años en su vida, pero siempre en cargos más figurativos que reales. Si a eso añadimos que toda empresa extranjera que quiera operar allí tiene que dar un 51% de sus negocios a un catarí que lo único que hace es "apadrinarle", tenemos la combinación perfecta para crear una sociedad llena de personas ricas y ociosas.
En otro orden de cosas, no debemos olvidar que Qatar es un país musulmán hasta la médula, aunque hayan aprobado una ley de libertad de creencias (vamos, crees en lo que quieras, mientras no hables de ello, puesto que el proselitismo no musulmán está penado). Tanto es así, que existe una policía religiosa que vela por mantener la integridad de los ciudadanos de cara a su dios; y más te vale hacer el ramadán, aunque no seas de allí, porque te mirarán más que mal si te ven bebiendo un poco de agua por la calle, a pesar de que las temperaturas hayan alcanzado los 50 grados a la sombra.
Esto podría llevarnos a pensar que son gentes muy piadosas, y no estaremos desencaminados en muchos casos. De hecho, a mí no dejaba de sorprenderme que casi siempre hubiera gente rezando en los distintos lugares habituados para ellos en cada una de las instalaciones deportivas en que se desarrollaban los juegos. Sin embargo, también hay muchos que practican de puertas afuera, de un modo muy farisaico, pues no llevan en su corazón las verdades del Islam, ni acatan todas sus enseñanzas, como intentan hacer creer a sus vecinos. Algunos, se corren juergas que dejarían las de Ronaldo a la altura del betún, sin despeinarse.
En realidad, creo que tienen cosas admirables, como un alto concepto de la familia y (los verdaderos creyentes) una fe inquebrantable. Pero también son altivos, impertinentes y superficiales, en la mayor parte de los casos.
En el fondo, no eres más que un instrumento más en sus manos que está allí para servirles y que, por tanto, no tiene ningún derecho real en una situación de conflicto (cualquier catarí puede solicitar que se deporte a cualquiera que le moleste, así que los policías -todos extranjeros-, ¿a quién creéis que darán la razón?). Cuando entras a trabajar en el país, admites subyugarte a tu empresa y a una legislación restrictiva, tanto a nivel de acción, como de expresión (porque, sí señores, por supuesto que hay censura). Vivir allí supone aceptar la negación de tu libertad, lo quieras o no.
Además, son muy consumistas y tampoco tienen muy claro en qué gastar el mucho dinero que tienen. Son desorganizados y despilfarradores. Por ejemplo, se gastan una auténtica fortuna en construir y modificar calles que podrían haberse hecho de una sola vez con un poco de orden. Un buen día, se dan cuenta de que no han pintado las líneas, otro de que no han puesto alcantarillado... Y, con tantos cambios, el tráfico se convierte en un caos, pues nunca sabes qué tramo de la carretera encontrarás cerrado; lo que implica que los atascos no sólo son frecuentes, sino que son lo habitual.
En realidad, me dan un poco de pena. Creo que se han acostumbrado a tener tanto, que no valoran nada. Además, como no necesitan trabajar, tampoco se enfrentan a nuevos retos que supongan un aliciente para la vida. Si a eso añadimos que conoces a tu marido/mujer el día de la boda, como quien dice (los matrimonios son concertados), y que toda tu vida está marcada por todo tipo de convenciones sociales (desde tu forma de vestir, que es una túnica blanca para ellos con el correspondiente pañuelo en la cabeza, y una negra para las mujeres, con velo y pañuelo que sólo permiten que se les vean los ojos; hasta el hecho de que no puedes mostrar cariño a tu pareja en público); creo que tampoco se puede decir que ellos sean muy libres.
Creo que Qatar es una maraña de gentes privadas de su libertad que se mueve al compás del dinero, sean nacionales o extranjeros. Los catarís, porque no entienden nada que no sean ellos mismos y su dinero (ni ganas tienen...); los inmigrantes, porque han salido de sus casas en busca de un futuro mejor para sus familias o para ellos mismos, emigrando a un país en el que aceptas ser lo más parecido a un esclavo que he conocido en un país que se quiera llamar a sí mismo "civilizado".
Lo cierto es que viven en la edad media, pero con potentes todoterrenos en lugar de caballos y todo tipo de artilugios tecnológico que ni siquiera saben para qué sirven, pero que demuestran lo mucho que tienen y, por tanto, lo mucho que valen.
Si os soy sincera, prefiero mi vida que la suya (tanto de hombres, como de mujeres). Puede que no sea rica, puede que tenga que trabajar toda mi vida para ganarme el pan, pero soy libre y feliz, porque sé que hay cosas más importantes que el dinero, y esas las tengo. ¿Y vosotros?
Dedicado a Luis y Ernesto, mis dos compañeros de sede.
lunes, diciembre 25, 2006
Hoy nos ha nacido...
Hoy nos ha nacido un Salvador: El Mesias, el Señor. (Lc 2, 11)
Ésta es la afirmación que con más fuerza se repite en la Misa del Gallo, y a lo largo de todo el día de Navidad.
Supongo que os habréis dado cuenta de que nunca he pretendido (ni pretendo) que éste sea un blog dedicado a la fe y al debate teológico, aunque, por supuesto, que yo sea cristiana ha imprimido un cierto matiz a todo lo que he escrito, puesto que la religión es una parte fundamental de mi vida.
Esta ocasión no es diferente, no pretende contaros que lo dicen los Evangelios sobre la Navidad, ni siquiera lo que han dicho la Iglesia y el clero. Sin embargo, quería rescatar el verdadero espírito de la Navidad, porque parece que ahora incluso esa palabra empieza a sonar como un tabú.
Dicen que Jesús no nació en estas fechas, y puede que tengan razón. En realidad, la Navidad (que significa "natividad", "nacimiento") conmemora el nacimiento del Mesías justo ahora para que coincida con el solsticio de invierno, el día más corto del año, el más oscuro, áquel con la noche más larga... El motivo es realmente poético y de una belleza inmensa desde el punto de vista simbólico, ya que se entiende que el Salvador del mundo se hace presente en medio de la oscuridad, para traer la Luz, dado que a partir del día siguiente los días son más largos, lo que implica que la luz vuelve a adueñarse del mundo poco a poco.
Adornos, portales de belén, banquetes, regalos, reencuentros familiares y de amigos, deseos de paz y solidaridad... La Navidad es la fiesta más importante del año para unos y la más odiada para otros. En general, acaba siendo el momento en que recordamos todo aquello que hemos dejado atrás, todas las personas que no volverán a estar con nosotros, todos los sueños que no hemos cumplido este año, todas las cosas que no volverán a ser iguales. Y, sin embargo, con el comienzo del año, volvemos a hacer nuevos propósitos y un rayo de esperanza se cuela en nuestros corazones, por mucho que intentemos mirar a otro lado.
En cualquier caso, y como sea que cada uno la viva, la Navidad es siempre una época del año con señas de identidad propia y, nos guste o no, es una fiesta históricamente sustentada por la religión cristiana en todo su abanico de posibilidades. Creamos o no creamos en Dios, lo hagamos o no lo hagamos de esa manera, es el nacimiento de Cristo lo que celebramos, ese hombre que unos creen Dios, otros un gran profeta, otros un idealista, algunos un papanatas y del que, incluso, se ha dicho fue "el primer comunista". Fuera como fuere, está claro que es todo un icono de nuestra cultura, pues su persona, su nacimiento, lo que celebramos hoy (aunque sepamos que el calendario gregoriano no es todo lo exacto que sus precursores desearon), ha marcado tanto la cuenta de los años, como el curso de la historia de occidente, especialmente la europea.
Es innegable que los valores del cristianismo han marcado todo el devenir de nuestra historia y que las instituciones fundadas a la luz de la fe (y no sólo me refiero a la Iglesia Católica, sino también a la Luterana, Calvinista..., por no hablar de las monarquías que se han amparado en el mandato divino para perpetuar su poder y otras tantas) han tenido una transcendencia tal a través de los años y las épocas que sería infantil pensar que aquel carpintero que murió en una cruz a los 33 años no ha tenido nada que ver con el mundo en que vivimos. Eso sí, que nadie se engañe e intente culparle de todos los males, porque si conceptos como la igualdad, la solidaridad, la caridad, la fraernidad... y tantos otros salen de nuestros labios con tanta naturalidad, es porque Él y su más fieles seguidores han sido capaces de ver la humanidad como algo con esperanza, algo que podía dar más, que podía ser mejor; y han apostado por ella.
En pocas palabras, me parece que robar al Niño Jesús del portal, o el portal mismo si me apuras, es falsear la verdad e intentar ocultar los hechos que, en parte, nos han convertido en lo que somos, nos han traído a donde estamos y nos han ayudado a ver el mundo con una visión optimista y esperanzada. Sé que hay enemigos de la Iglesia, del cristianismo y de toda profesión religiosa, porque saben que la fe es un arma más poderosa que la razón (puesto que no es racional). Sin embargo, hay un hombre que es más que eso, que es un icono de nuestro tiempo, de nuestra historia y que aún tendrá mucho que decir en nuestro futuro, porque su mensaje contiene grandes verdades que somos capaces de reconocer, por mucho que nos escuezan.
No hablo de fe, hablo de verdad, y la verdad es que la Navidad celebra el nacimiento de un hombre formidable, capaz de mover montañas, que siendo un pobre carpintero puso contra las cuerdas al poder de su tiempo, que muerto derrotó un imperio y cuyos seguidores han hecho las más hermosas y algunas de las más terribles cosas en su nombre (muchas veces ignorando sus enseñanzas). Si a eso añadimos que algunos consideran que es algo más que un hombre, que es Dios encarnado y que se dejó clavar en una cruz para salvar al mundo; podemos estar de acuerdo en que es alguien de suficiente importancia como para ser recordado. Y es de ahí, no de otros lugares, de donde nace esta fiesta. Así que:
Dedicado a la familia Jiménez y a Arcángel, al que todos echamos de menos.















